Bibiana Badenes, fisioterapeuta: “Ningún ejercicio reemplaza estar ocho horas sentado”

La postura no es una cuestión estética ni una posición que deba mantenerse durante todo el día. Para la fisioterapeuta española Bibiana Badenes, es mucho más que eso: representa una adaptación permanente del cuerpo al entorno, a las experiencias vividas y al estado emocional.
Badenes (Benicàssim, Castellón, 26 de marzo de 1967) desarrolla esta mirada en su libro Postura y emociones (RBA Integral), donde cuestiona algunas de las ideas más instaladas sobre cómo deberíamos sentarnos, caminar o permanecer de pie.
Con 25 años de experiencia, dirige el centro Kinesis y trabaja también como educadora y terapeuta somática. Fue la primera fisioterapeuta de España en titularse en el método Rolfing de Integración de las Estructuras y Rolfing Movimiento, y se especializó además en mindfulness y neurociencia aplicada al trabajo corporal.
¿Qué dice el cuerpo?
Para Badenes, la postura funciona como una especie de registro de nuestra historia personal.
“La postura es un indicador de cómo estamos en la vida, y con los años se convierte en nuestra biografía”, explica en una entrevista a la sección Yo dona, del diario El Mundo.
No hacen falta las posturas de yoga para estar en movilidad. Foto: ilustración Shutterstock.No tiene la misma postura una persona que practica natación que otra que juega al tenis. Aunque ambas permanezcan de pie, sus cuerpos se adaptan de manera diferente a las actividades que realizan.
Pero la influencia no termina en el movimiento.
La cultura, la genética, el entorno y las experiencias emocionales también dejan huellas corporales. Un disgusto puede provocar que una persona se encoja. Una situación de tensión prolongada puede generar rigidez. Y determinadas experiencias pueden quedar incorporadas en la forma en que alguien se mueve.
Por eso, para la fisioterapeuta, cuerpo y emociones no pueden analizarse como dos cuestiones independientes.
Por qué no existe una “buena postura”
Uno de los principales mitos que Badenes busca desmontar es la idea de que la postura correcta consiste simplemente en estar bien erguido.
“Hablar de una postura fija y estática es un error”, sostiene.
Una persona puede mantenerse muy derecha y, sin embargo, hacerlo a costa de un esfuerzo excesivo que limite su capacidad de movimiento.
La clave, según su enfoque, no es permanecer en una posición determinada, sino poder adaptarse.
Un bailarín necesita variabilidad para moverse. Del mismo modo, el cuerpo cotidiano necesita inclinarse, encorvarse, estirarse, girar y cambiar de posición.
Incluso encorvarse puede ser una adaptación saludable cuando no se convierte en una postura permanente. El problema aparece cuando el cuerpo pierde la capacidad de cambiar.
Sedentarismo: el problema de estar ocho horas sentado
El estilo de vida moderno modificó radicalmente la cantidad y la variedad de movimientos que realizamos durante el día.
“Ningún ejercicio reemplaza estar ocho horas sentado”, advierte Badenes.
La mala postura es una de las causas del dolor de espalda. Foto Shutterstock.La especialista considera que la solución no consiste únicamente en incorporar una hora de gimnasio después de una jornada completa frente a una computadora.
Su propuesta es introducir movimiento durante el propio día.
Si una persona permanece sentada durante horas, plantea que debería tener la posibilidad de levantarse periódicamente, estirarse, agacharse o incluso caminar unos pasos por la oficina.
La comparación que utiliza es directa: durante mucho tiempo se consideró normal que alguien interrumpiera su jornada laboral para salir a fumar. Para Badenes, también debería naturalizarse levantarse y moverse.
Ejercicio y movimiento, dos actividades diferentes
Badenes no cuestiona la importancia del ejercicio. Por el contrario, considera que no realizar actividad física sería perjudicial. La diferencia está en no confundir ejercicio con movimiento.
El ejercicio tiene una estructura determinada: comienza, termina, se repite y persigue un objetivo concreto. El movimiento, en cambio, forma parte de la vida cotidiana.
Caminar, bailar, agacharse, levantarse del suelo, realizar tareas domésticas o desplazarse son formas de movimiento que permiten al cuerpo enfrentarse a situaciones diferentes.
Por eso, considera insuficiente una rutina en la que una persona pasa prácticamente todo el día inmóvil y concentra toda su actividad en una sesión de gimnasio.
Los efectos en el cuello después de pasar horas frente a la pantalla
El problema no está únicamente en estar sentado. También influye el tipo de actividad que se realiza durante esas horas.
El trabajo frente a una computadora obliga a mantener una atención muy focalizada. Según Badenes, esa concentración sostenida puede generar rigidez en la columna y el cuello.
En ese contexto, sostiene que los problemas asociados a la vida sedentaria han cambiado: de las molestias lumbares se pasó también a una mayor presencia de dolores cervicales, migrañas y cefaleas vinculadas con trabajos excesivamente focales.
El cuerpo, explica, necesita también una activación periférica y cambios constantes de posición.
Movilidad articular en el día a día
Para Badenes, la movilidad articular es uno de los indicadores más importantes a la hora de observar cómo envejece una persona.
No se trata necesariamente de correr una maratón ni de realizar grandes desafíos físicos. La pregunta puede ser mucho más sencilla: ¿podemos girarnos, agacharnos, levantarnos de una silla o llegar al suelo sin dificultades?
La especialista observa que las personas que envejecen manteniéndose activas suelen conservar una mayor variedad de movimientos.
Cocinar, salir a comprar, caminar hasta el mercado o realizar tareas domésticas son actividades que obligan al cuerpo a resolver situaciones diferentes.
Esa variedad también evita que el mundo cotidiano se vuelva cada vez más limitado.
Fuente: www.clarin.com



